El 20 de diciembre de 2024 se inauguró en Carabanchel “El Árbol de la Vida” en el exterior del Centro Cultural Fernando Lázaro Carreter, una instalación escultórica que formo parte de la programación del festival CRUZA Carabanchel 2024, de la mano de la Asociación Carabanchel Distrito Cultural. Esta propuesta es una idea de Pilar Balsalobre, Carlos Jiménez (photoAlquimia), Claudia Bonollo, Denis Broduriès (Monamour Natural Design), Begoña Rius y Ángel Merlo (TuPatio).
La instalación describe un universo donde lo humano, lo vegetal y lo animal se entrelazan en una danza circular de transformación alrededor de una Encina, un árbol sagrado por excelencia y símbolo del árbol de la vida, cuya veneración ha permanecido inalterable durante siglos y que hoy hemos olvidado.
En este escenario, donde las fronteras entre los reinos de la naturaleza se desdibujan, surge un infinito mapa de conexiones donde cada ser vivo, desde las plantas más pequeñas hasta los animales más grandes, incluido el ser humano, se encuentran entrelazados entre sí y con su entorno. Una manifestación de la fuerza que fluye a través de todo el universo: “la fuerza de la vida”.
“Yo he sido un hombre, una mujer, un pájaro, una planta y un mudo pez que surge del mar” Empédocles, s. IV dEC.
La instalación escultórica conjuga dos elementos heterogéneos. Por un lado, se configura con cinco esculturas realizadas de chapa de hierro con forma de siluetas humanas a escala real dispuestas de forma circular, alrededor de un árbol, un elemento vivo y cambiante a lo largo del tiempo que ocuparía la posición central y que sería plantado, formando parte de la instalación.
Las figuras humanas que componen la instalación en forma de siluetas se sitúan en el entorno con otras especies animales, sugiriendo un mapa de conexiones donde cada ser vivo, desde las plantas más pequeñas hasta los animales más grandes en los que se incluye el ser humano, están intrínsecamente relacionados entre sí y con su entorno. Una manifestación de fuerza que fluye a través de todo el universo: “la fuerza de la vida”.
El Árbol de la Vida es una metáfora de la vida vecinal y representa la diversidad y la interdependencia de las personas que componen una comunidad, un barrio. Al igual que las ramas de un árbol, cada individuo aporta su propia singularidad y contribución a la comunidad, y juntos forman un tejido rico y vibrante de relaciones humanas.
Se eligió como árbol central de la instalación a una encina que, en el pasado, era una de las especies arbóreas más características de Carabanchel, perfectamente adaptada al tipo de suelo y a la falta de agua en los meses estivales. En la actualidad solo pueden contemplarse algunos ejemplares diseminados en el Distrito. Se trata de una especie que encaja a la perfección con la simbología del árbol de la vida y del árbol cósmico. La Encina es el “Árbol Rey”, el árbol sagrado por excelencia, cuya veneración ha permanecido inalterable durante siglos y que hoy hemos olvidado.
Ritual con los hilos de color ATAR HILOS DE COLOR (LOS LAZOS DEL CORAZÓN). El color representa el lenguaje de las emociones. Cada persona puede escoger el hilo del color que más lo represente y unir su historia con la historia del árbol. El hilo de color se convierte en un talismán.
El Árbol de la Vida nos recuerda la importancia de respetar todas las formas de vida de la Tierra, así como de cultivar relaciones positivas con los que nos rodean.
Título: "El Árbol de la Vida" Fecha: 20 de Diciembre 2024 Ubicación: Centro Cultural Fernando Lázaro Carreter Técnica y materiales: Encina (Quercus ilex) procedente de vivero. Chapa de hierro cortada a láser y patinada en oxido. Grava natural decorativa. Autoría: Pilar Balsalobre, Carlos Jiménez (photoAlquimia), Claudia Bonollo, Denis Broduriès (Monamour Natural Design), Begoña Rius y Ángel Merlo (TuPatio). Organiza: Asociación Carabanchel Distrito Cultural. Festival CRUZA Carabanchel Patrocina: Distrito11. Ayuntamiento de Madrid. Comunidad de Madrid